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AVV GRAN VÍA SUR - PUERTO

FENÓMENO SOCIAL
El botellón continúa en el Puerto a la espera de una solución institucional
La Policía patrulla la zona sin intervenir hasta que la Junta de Seguridad valore mañana la propuesta de acotar un recinto para evitar molestias en el entorno
A. TERUEL
El botellón sigue realizándose en el espigón portuario junto a la playa del Postiguet, a la espera de que las administraciones implicadas hallen una solución a este problema. Para mañana está convocada una reunión a tres bandas entre el Ayuntamiento, la Subdelegación del Gobierno y la Autoridad Portuaria para abordar esta cuestión, pero, en tanto no se alcanza un acuerdo, decenas de jóvenes volvieron a reunirse en la noche del sábado junto a los hoteles Meliá y Porta Maris para ingerir alcohol hasta bien entrada la madrugada.

Jóvenes de botellón en el espigón del inicio de la playa del Postiguet, en la madrugada del sábado al domingo JAVI MARÍN
Esta semana, no obstante, la zona estuvo bastante menos concurrida que en las anteriores, si bien la presencia de jóvenes en el lugar se prolongó hasta más tarde que en otras ocasiones. Así, en torno a la 1.30 de la madrugada, el espigón se encontraba prácticamente desierto, mientras que pasadas las 3.00 eran todavía muchos los que seguían allí bebiendo y conversando. La Policía Nacional patrulló por la zona, realizando labores de prevención, según confirmaron fuentes policiales, pero sin intervenir en ningún momento para disolver a los congregados.
También la Policía Local hizo acto de presencia por las inmediaciones aunque sin llegar a intervenir, según precisó el concejal de Seguridad, Juan Seva. Las Autoridades fueron permisivas ante la práctica, a la espera de lo que se decida a partir de mañana. La zona donde se realiza el botellón está por el momento en un limbo jurisdiccional, puesto que ni el Ayuntamiento, ni la Subdelegación del Gobierno ni la Autoridad Portuaria la asumen como propia. Entre tanto, los principales perjudicados son los trabajadores y clientes de los hoteles, que sufren las molestias del ruido que genera el botellón, y de la suciedad posterior.
Con todo, ante la conciencia colectiva de que se trata de una realidad social, las administraciones no tienen más remedio que buscar un consenso. El botellón ha llegado al espigón tras haber sido "desplazado" desde el Benacantil por la presión policial, según afirman los jóvenes que lo practican en el puerto, que además dicen sentirse más seguros allí que en la ladera de la montaña. También se realiza habitualmente botellón en algunos callejones de la parte más alta del casco antiguo.
Más que un "botellódromo"
La idea lanzada por la alcaldesa, Sonia Castedo, acerca de la creación de un recinto acotado para reunión de los adolescentes -que ella misma evita llamar botellódromo- también ha tenido buena acogida entre los jóvenes, aunque con algunos matices. La presidenta del Consell de la Joventut d'Alacant, Alejandra Bou, sostiene que "la propuesta es buena, pero debe trabajarse", ya que el recinto "no ha de ser sólo un descampado para beber", sin más, que deje a chicos y chicas "la sensación de ser un estorbo que molesta". En su opinión, el lugar debería ofrecer "un ocio complementario", comenzando por la concienciación sobre conductas responsables, como una ingesta moderada de alcohol, el empleo de vasos reutilizables o incluso el reparto de preservativos. "Hay que evitar que la juventud se sienta apartada y ser conscientes de que el botellón es también una forma de socializarse", añade.
También el secretario general de las Juventudes Socialistas de Alicante, Antonio Mira-Perceval, se muestra a favor del recinto pero incide en que "hay que promover un consumo responsable, y permitir que los jóvenes se socialicen". Por ello, apela a que haya actividades paralelas junto a ese recinto, a la vez que recalca que "el botellón va a existir y mejor un botellódromo a que te detengan por beber".
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